Uposatha

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AN 8.6

Dutiyalokadhamma sutta: Condiciones del mundo (2º)

Dutiyalokadhammasutta

Mettāvagga

«Bhikkhus, estas ocho condiciones del mundo hacen que este que siga girando, y el mundo gira en torno a estas ocho condiciones. ¿Qué ocho condiciones? Ganancia y perdida, éxito y fracaso, crítica y elogio, felicidad y sufrimiento. Bhikkhus, estas ocho condiciones del mundo hacen que este que siga girando, y el mundo gira en torno a estas ocho condiciones.

Una persona común no instruida se encuentra con la ganancia y la perdida, el éxito y el fracaso, la crítica y el elogio, y con la felicidad y el sufrimiento, y una persona noble instruida también se encuentra con ellas. ¿Cuál es entonces la diferencia entre un discípulo noble instruido y una persona común no instruida?»

«Nuestras enseñanzas tienen su raíz en el Buddha, él es nuestro guía y refugio. Señor, pueda el propio Buddha aclararnos por favor el significado de esto. Al escucharlo del Buddha, los bhikkhus lo recordarán.»

«Bien, bhikkhus, escuchad y prestad atención, os lo diré.»

«Sí, señor», respondieron. El Buddha dijo lo siguiente:

«Bhikkhus, cuando personas comunes no instruidas se encuentran con la ganancia no reflexionan: “Esta ganancia que me ha llegado es impermanente, insatisfactoria y transitoria”. No lo entienden en profundidad. Cuando se encuentran con la perdida… el éxito… el fracaso… la crítica… el elogio… la felicidad… el sufrimiento… no reflexiona: “Este sufrimiento que me ha llegado es impermanente, insatisfactorio y transitorio”. No lo entienden en profundidad.

Entonces la ganancia y la perdida, el éxito y el fracaso, la crítica y el elogio, y la felicidad y el sufrimiento se apoderan de su mente. Aceptan la ganancia y rechazan la perdida. Aceptan el éxito y rechazan el fracaso. Aceptan el elogio y rechazan la crítica. Aceptan la felicidad y rechazan el sufrimiento. Involucrados así en la aceptación y el rechazo, no se liberan del renacer, de la vejez y de la muerte; de la pena, el lamento, el dolor, el abatimiento y la desesperación. No se liberan del sufrimiento, digo.

Cuando personas nobles instruidas se encuentra con la ganancia reflexionan: “Esta ganancia que me ha llegado es impermanente, insatisfactoria y transitoria”. Lo entienden en profundidad. Cuando se encuentran con la perdida… el éxito… el fracaso… la crítica… el elogio… la felicidad… el sufrimiento… reflexiona: “Este sufrimiento que me ha llegado es impermanente, insatisfactorio y transitorio”. Lo entienden en profundidad.

Entonces la ganancia y la perdida, el éxito y el fracaso, la crítica y el elogio, y la felicidad y el sufrimiento no se apoderan de su mente. No aceptan la ganancia y rechazan la perdida. No aceptan el éxito y rechazan el fracaso. No aceptan el elogio y rechazan la crítica. No aceptan la felicidad y rechazan el sufrimiento. Al abandonar así la aceptación y el rechazo, se liberan del renacer, de la vejez y de la muerte; de la pena, el lamento, el dolor, el abatimiento y la desesperación. Se liberan del sufrimiento, digo. Esta es la diferencia entre un discípulo noble instruido y una persona normal no instruida.

Ganancia y perdida, éxito y fracaso,
crítica y elogio, felicidad y sufrimiento;

Estas cualidades en la gente son impermanentes,

transitorias y perecederas.

Una persona hábil y atenta conoce estas cosas,
y ve que son perecederas.

Las cosas deseables no perturban su mente,

ni lo indeseable los repele.

Tanto preferencias como aversiones
se aclaran y se les pone fin, para siempre.

Conociendo el estado inmaculado carente de tristeza,

habiendo superado el renacimiento, entienden correctamente».

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Magga Traducciones · CC0

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