La práctica en el día de Uposatha: los ocho preceptos
Las ocho reglas de contención que los laicos toman para el día de Uposatha, de un amanecer al siguiente. Se toman por voluntad propia y sólo por un día: para vivirlo con más atención y seguir camino a la mañana siguiente con algo más de claridad y ligereza.
Qué son estos preceptos
Los ocho preceptos son una práctica de un solo día que los laicos toman por sí mismos. Nadie los impone: se toman para una Uposatha, y a la mañana siguiente terminan.
Son las mismas cinco reglas por las que un laico ya vive, con la tercera vuelta más estricta — no «sin conducta indebida», sino abstinencia completa — y se añaden tres más: no comer después del mediodía, prescindir de diversiones y adornos, y dormir en un sitio sencillo.
Los ocho preceptos
No quitar la vida a los seres vivos
Abstenerse de matar intencionadamente y, en este día, estar especialmente atento a la vida alrededor, tratando a los seres con compasión.
No tomar lo que no ha sido dado
No apropiarse de lo ajeno y contentarse con lo que se da libremente.
Abstenerse de la actividad sexual
Para este día, ninguna actividad sexual: la atención se aparta del placer sensual hacia el recogimiento interior.
Abstenerse de mentir y hablar con verdad
Y, en la medida de lo posible, del habla que hiere y de la charla vana.
No tomar alcohol ni otras sustancias embriagantes
Todo lo que embota la claridad de la mente y se vuelve motivo de negligencia.
No comer después del mediodía
La última comida, antes del mediodía; después, hasta la mañana, solo bebida. Si la salud no lo permite, no hace falta dañarse por una regla.
Abstenerse de diversiones y adornos
Danza, canto, música y espectáculos, y todo aquello con lo que uno se adorna a propósito: cosméticos, perfumes, joyas.
No usar camas altas ni lujosas
Un sitio sencillo para dormir. No se trata de incomodarse, sino de pasar este día sin excesos.
Cuándo empieza y cuándo termina
Los preceptos se toman por un día y una noche, normalmente desde la mañana de la Uposatha hasta el amanecer del día siguiente. El orden exacto varía de una comunidad a otra; si practicas con una, sigue el suyo. El instante del cambio de fase que muestra el calendario fija la fecha misma, no la hora en que empieza la práctica.
Cómo pasar el día de Uposatha
Los preceptos se toman libremente, pero una vez tomados valen para ese día. Nada de lo que sigue es un precepto: son solo maneras de pasar el día con más calma y más atención, y se toma de aquí lo que convenga.
La víspera
Termina lo que haya que terminar, prepara comida sencilla y piensa con qué quieres llenar el día.
Por la mañana
Dite a ti mismo qué tomas hoy. Basta con una intención sencilla.
Durante el día
Deja más espacio al silencio: meditación, lectura de suttas, un paseo, tareas sin prisa.
La comida
Planifica las comidas de antemano, sobre todo si la regla de no comer después del mediodía es nueva para ti.
Sin buscar la perfección
Si algo no ha salido, no es motivo para abandonar el día entero.
Por la noche
Detente unos minutos y mira qué ha cambiado en la mente a lo largo del día.
Qué puede dar este día
Atención
Un día con menos estímulos de los habituales facilita ver los propios actos, el habla y el estado de la mente.
Conducta ética
Los preceptos son una ocasión de profundizar, por un día, la práctica corriente de obrar bien.
Moderación
Prescindir de los placeres habituales deja sitio a la sencillez y la calma.
Práctica del Dhamma
El día puede dedicarse a la meditación, a la lectura de suttas, a la reflexión.
Lo que queda después
La Uposatha termina, pero la atención reunida durante ella puede llevarse más lejos.
En los suttas
El Buda describe este día en detalle en los siguientes suttas:
Sankhittuposatha Sutta (AN 8.41) →
Si oyes hablar de Uposatha por primera vez: qué día es, de dónde viene y por qué se observa.
Que todos los seres sean felices